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Oh, bache.

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La siguiente nota fue publicada originalmente en el suplemento “En el sofá” de El Magallanes/La Prensa Austral, Punta Arenas, 01 de abril de 2012.

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Oh, bache. Oh, bache.

Adornas nuestra esquina.

Añades riesgo y emoción

a una otrora plana calle

libre de eventos, podría llamarse fome

ahora ya no más,

pues dibujas en ella tus contornos.

Profundo eres, oh, bache.

Profundo al punto de pinchar gomas,

arruinar llantas,

descuadrar aros.

A más de algún ciclista atrevido

Que pedalea más rápido que la atención pone en la calle

Le has enseñado a caer,

a maldecir tus facetas

O al menos a golpearse en los testículos.

Oh, bache, que en días de lluvia fuerte

Estoy seguro vuélvetes invisible.

Que no hay cartel que te avise,

Símbolo que te revele,

E inocentes caerán miles,

De no evitar tus incómodos ángulos.

Oh, bache, que símbolo eres tú mismo,

Del hacer al revés las cosas,

Que demuestras con tu existencia

La inexistencia de algunas obras.

Pero no tan solo en ti,

Oh, puntiagudísimo hoyo

Recae este símbolo,

Sino que te ves acompañado

De un estandarte en tu honor.

Oh, bache ancho, bache hondo,

Bache duro, bache de mierda

Me refiero a aquel anuncio,

Metálico y bien arraigado,

Cuya construcción ha exigido manos,

Dinero y tiempo invertido.

Cuya presencia es muestra de la permanencia,

De aquello que debió ser fugaz.

Oh, bache, así es tu esencia,

Misteriosa y paradojal

No debiste ser más que novedad

Durante algunas tardes tristes

En boca de viejos pesimistas

Que en todo ven lo perecedero.

No obsta decir,

que tú bien has desafiado

hasta a los más positivos

con tu obstinada duración.

Oh, bache tú eres víctima

Como tantos víctimas tuyas

Pero te dedico estas líneas,

No con poco cariño,

Esperando no veas en ellas,

Un acto de enemistad.

Pero tú y yo no podemos,

Digo, muchos no podemos

Compartir ciudad contigo,

Mantener capaz el auto

Ni rodar con tranquilidad.

Eligiendo entre tú y yo,

Oh, bache.

Doy prioridad a los muchos,

Retiro tu insignia amarilla,

Tu petulante llamado de alerta,

Y te relleno de dulce concreto,

Te dedico un poema,

Para no verte ya jamás.

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