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El desigual camino hacia el “desarrollo”

Quiero compartir con uds. algo que estuve armando estos días.

Inspirado en las presentaciones de Hans Rosling, y utilizando una aplicación de google inspirada en su software de visualización animada de gráficos, agarré datos disponibles de las últimas dos décadas para visualizar la evolución de las regiones de Chile a partir de algunos parámetros de ingresos/desigualdad.

No es frecuente ver este tipo de gráficos respecto a la evolución chilena, lamentablemente, y creo -al igual que afirma Rosling- que la forma de presentar la información añade otra dimensión al análisis. A veces, nos permite ver cosas que de las que no nos habíamos percatado antes, y como se darán cuenta, una animación a menudo transmite más de lo que podemos expresar de manera lineal, a través del lenguaje.

Aquí está el link para entrar a mirar y jugar:

https://docs.google.com/spreadsheet/ccc?key=0ArYj3m6JwBjldFRfbW9laVdmVFNlZjBWSmtzUnpSdGc&pli=1#gid=0

(lamentablemente, “me pilló” la tecnología y no logré insertarlo dentro de este sitio, pero bueno…)

Como verán, no se muestra de inmediato toda la información de la base de datos. He partido con la configuración que verán por defecto de manera intencional, pues creo que da una primera visión, sencilla y clara, de algunos de  problemas globales de nuestro “camino hacia el desarrollo”. Pero pueden jugar cambiando la información en los ejes, la información que determina el color y el tamaño de los círculos, seleccionar y seguir la trayectoria de una o más regiones, etc. Haciendo click en el botón con el símbolo “Play” verán la animación. Pueden modificar la velocidad de ésta, también.

*El gráfico aparecerá encima de la planilla, a veces demora un poco en aparecer. Si tienes problemas visualizándolo, utiliza Google Chrome.

El gráfico muestra algunos elementos básicos de análisis global para cada año, desde 1990 a 2009, utilizando datos oficiales (CASEN), como: ingreso medio por Región, incidencia total de pobreza, índice 20/20, índice 80/20, tamaño de población, y proporción del ingreso promedio total que concentra el quintil más rico de cada Región.

De entrada ya hay algunas desventajas en este gráfico para el análisis de nuestro país, y una importante es el tema de los quintiles. En Chile nuestros niveles de desigualdad son realmente impresionantes, y se ven tanto más claros mientras dividimos en partes más pequeñas a la población; “obvio”, diría alguien “ya que el 1% más rico de seguro percibirá ingresos tremendamente mayores que el 1% más pobre”, y tiene razón que eso es “natural” en un modelo económico como el nuestro, no obstante lo más escandaloso, en mi opinión aun dentro de este modelo, tiene que ver con comparar los ingresos de aquel 1% con los del segundo 1%. Ahí es donde realmente empezamos a ver la exponencialidad de las curva de ingreso de nuestro país. Floja excusa, pero no contaba al momento de armar esto con un software para manejar las bases CASEN, por lo que utilicé los informes disponibles en el sitio web para estos datos (¡están invitados a mejorar esto!).

La idea de esta entrada es que sirva de invitación para sacar sus propias conclusiones y miradas de nuestra evolución, pero desde ya delinearé algunos argumentos básicos para tener en cuenta:

1.   ¿Se va a acabar la pobreza? La incidencia total de pobreza se ha reducido ostensiblemente entre 1990 y 2009. (Para todos…excepto para la Araucanía. Bueno, sí se ha reducido, pero sigue siendo horriblemente alta en el 2009.) No obstante, no podemos alegrarnos demasiado, porque si revisamos la información del Ministerio de Desarrollo Social podemos ver que la línea de pobreza (sobre la cual una persona deja de ser pobre, claro), ha aumentado menos de CLP 9.000 para zona urbana, y menos de CLP 5.000 para zona rural en casi 20 años, siempre pensando en moneda ajustada al año 2009. Esto, en un país que ha aumentado su PIB per cápita (paridad de poder de compra) en más de 3 veces en estas dos décadas que consideramos, y con un costo de vida que tampoco ha dejado de aumentar. Un poquito des balanceado…

 

2.   ¿Chile es cada vez menos desigual? Sí, pero como explicaba anteriormente (y ahora sí que lo echo de menos), este argumento se cae inmediatamente al observar la situación con fracciones de población más pequeñas. No obstante, aun cuando estamos mirando quintiles, vemos que sí, ha disminuido la brecha, pero esta se mantiene escandalosamente alta, resultando en que en todas las regiones del país todavía el 20% más rico percibe –¡¡en promedio!!- 8 o más veces los ingresos per cápita del 20% más pobre (salvo Antofagasta, que también es un caso raro en cuanto a pobreza). Si observamos el 80/20, los números siguen siendo muy altos. Incluso en Antofagasta, el ingreso p/p promedio del 20% más rico es 3 veces el promedio del 80% restante. Entonces, si bien la situación de desigualdad 20/20 es mejor en 2009 que hace 20 años, sigue siendo muy insuficiente.

3.   Mientras más crecimiento económico, menor pobreza. Esto del “chorreo” o “derrame”, según prefiera imaginar un sándwich o una bebida, aparece en el gráfico. Desde luego que existe, en términos globales. NO OBSTANTE, volvamos al punto 1. y recordemos que: a) la pobreza no baja en 20 años del 10% de incidencia, salvo para 2 de 12 regiones, mientras que el PIB p/p del país casi se cuadruplicó en ese plazo. No es un resultado del cual podamos jactarnos demasiado, en mi opinión, y b) el problemilla de medición de la línea de pobreza. Si en su familia el ingreso per cápita superó la barrera de los CLP 65.000 en el 2009: ¡Bienvenido a la no-pobreza! Pero lamentablemente el crecimiento económico no basta; como se muestra en el punto 5., de poco sirve sin disminuir desigualdad.

4.   Santiago ES Chile. Si usted vive en Santiago, en la zona Oriente de Santiago, para ser más preciso, Chile va camino firme hacia el desarrollo. En 20 años el crecimiento en el ingreso p/p promedio en la Región Metropolitana es impresionante. De hecho, observando el país desde Santiago alto, no cabe duda de que el “camino de Chile hacia el desarrollo” se convierte en un atractivo y hasta realista discurso. Pero miren al resto de esas pelotitas, rezagadas, que apenas por ahí por el ’98 “se ponen las pilas” un poco. La Araucanía jamás lo hace realmente. Quizá una de las cosas más tristes que muestra el gráfico animado. Si somos del tipo de personas que gustan de auto engañarse un poquito con tal de felicitarse: Santiago es Chile.

5.   Santiago NO ES Chile. Pero ojo, Santiago no solo presenta una anomalía en cuanto al crecimiento. También rompe con una correlación bastante lineal entre una menor concentración del total de ingreso por parte del quintil más rico y una disminución de la pobreza. Es decir, en general, se evidencia en Chile una tendencia positiva en la disminución de la pobreza a medida que el ingreso está menos concentrado en el 20% más rico de la población. Esto es un gran argumento a favor de menor desigualdad –como si no fuera la menor desigualdad un fin en sí mismo-. Pero la Región Metropolitana mantiene niveles de desigualdad y concentración de riqueza muy muy altos, a pesar de que ha reducido a niveles promedio de Chile la pobreza en estos últimos 20 años. Esto ocurre porque en Santiago los ingresos altos son por mucho los más altos del país. La población más rica –que vive en Santiago- de Chile vive a niveles comparables a los países más ricos del mundo; ahí, Chile es una maravilla. De hecho, observando el gráfico sacamos una buena lección, si usted es millonario entre los millonarios probablemente está alejado del centro-sur del país y cerca de Santiago. La Araucanía, en cambio, muestra el lado más feo de la correlación descrita antes: la pobreza se mantiene altísima (casi 27%), al mismo tiempo que tiene el peor ratio 80/20, el antepenúltimo ratio 20/20, y solo es superada la concentración de la riqueza por la Región Metropolitana. ¿Qué quiere decir esto? Que hay una suerte de punto de quiebre según el cual una determinada región puede seguir aumentando el “rango alto”, sin que eso signifique un derrame sustancial para el rango bajo y medio. Ocurre una genuina disociación de caminos de desarrollo. El asunto es más complejo, sin embargo, ya que en regiones como Magallanes o Antofagasta es distinto; ahí, el crecimiento sí se acompañó con alta correlación por menor pobreza y desigualdad. No obstante, hay que ver cuánto tiene eso que ver con el desarrollo basado en actividades productivas de mediano y largo plazo que son intensivas en mano de obra. En la Metropolitana, al contrario, el crecimiento es mayor y sostenido, sin afectar en absoluto la razón 20/20 en 20 años, y con una disminución de la pobreza inferior.

 

¿Qué podemos aprender de esto?

Seguramente más de lo que he expuesto en este breve y a-grosso-modista análisis, pero quisiera instalar la siguiente inquietud: los problemas de crecimiento, desarrollo, pobreza y desigualdad no son exclusivos de los economistas, el gobierno, el Hogar de Cristo, o los “resentidos” y “comunistas”; son “tema” para todos nosotros, sobre los cuales nos cabe reflexionar y ser críticos.

Nos conviene a todos ser críticos y realistas, porque sin identificar nuestras debilidades, no podemos jamás sacar buen provecho de nuestras capacidades.

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