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Compramos un Ferrari antigüito: su historia

Bueno, en realidad es una moto jaja, pero en un foro tenemos esa talla. La verdad, me parece exagerado, pero solo para hacer enojar a algunos, digamos que es una Ducati “el ferrari de las motos” 916, del año ‘95.

La compramos hace 3 o 4 meses a un caballero de Nebraska, la enviaron a Miami, para finalmente hacerla llegar hace un par de semanas al extremo sur de nuestro país. Fue un día martes cuando finalmente pude gestionar la apertura del container (con fecha oficial varias semanas antes, para no decepcionar a las costumbres chilenas) e ir a buscar la moto.

Mi viejo andaba de viaje esos días, por lo que me dijo “anda a buscarla tú, lleva tus cosas y te la traes andando”. Es gracioso, pero han sido un par de años esperando por fin montar una de estas, y siendo el fanático, me había documentado TANTO sobre tooooodo lo que puede salir mal con una Ducati de los 90’s que cuando me dijo eso no pude evitar reírme, porque no tenía NINGUNA fe en que la moto arrancara.

Se dice que estas motos SON confiables, más allá de la mala fama, y de que te traerán mucha felicidad SI ES QUE las tratas con la actitud correcta, la cual implica una buena cuota de desconfianza con la ingeniería italiana. Por mi parte, he encontrado que esto es cierto, pero hace que la experiencia sea algo bastante especial. Fuera de bromas, cada vez que aprietas el botón para partir, pensamientos de que solo oirás un estéril “click” llenan tu cabeza, y a veces se hacen realidad…

Al momento de conocer la moto, todo esto fue aparente para mí. La moto tiene una extraña mezcla entre sentirse muy sólida -de hecho es algo pesada-, pero al mismo tiempo se siente frágil. No sabes bien de dónde agarrarla para no romper nada, y a pesar de que tiene 17 años encima y que por su precio no compras casi nada en Chile, se SIENTE cara y exótica, realmente quieres evitar pasar a llevar un espejito, o peor aun que se te caiga al suelo. Es una sensación extraña, quizá es el delgado perfil, la forma del carenado, ¡el color rojo! Quién sabe…

Sencillamente no es una moto “fácil”. Cuando agarro, muevo, me siento, hago andar otras motos, todo es bastante simple. Nada te da la inmediata sensación de que se va a romper o va a fallar, simplemente aprietas el botón y te vas andando. Esto incluso en japonesas con varios años más, como nuestras queridas 400cc. Pero con esta cosa es distinto, el partidor a veces se siente flojo, como si la moto estuviera muerta, pero de pronto BUM! el motor vuelve a la vida.

Sin embargo, si es que/CUANDO algo falla, la moto te da la sensación de que puedes arreglarla tú mismo; consigue las herramientas, encuentra los repuestos, y dale. Otras motos más modernas, incluidas las que duermen a su lado, siempre me han dado la sensación de que si algo no funciona, mejor no meter mano en algo complejo, y llevarla al servicio. No con esta; no importa si el servicio Ducati más cercano está a más de 3.000km, agarramos el manual, buscamos dentro de la vasta información disponible en internet, que emana de años y años de experiencia de otros fanáticos lidiando con estos frágiles objetos, y entramos a ver qué pasa. Se siente, en este sentido, SIMPLE.

Y hasta ahora HA SIDO simple, pero, nuevamente, si las cosas que le han pasado le pasaran a una Honda recién comprada, por ejemplo, ya estaría llamando al dueño anterior para preguntarle qué demonios hizo con la moto. Pero con esta, se siente como “normal”.

Hasta ahora, solo he podido andar en la moto 3 o 4 veces.

Apenas llegó, el solenoide de arranque estaba funcionando mal y la batería estaba bajísima. La cargamos y nos saltamos el solenoide y pudo arrancar. Mi viejo encontró un solenoide compatible y todo bien con eso.

Anduve dos veces con mi viejo, y lo pasamos muy bien. La moto de vuelta al “battery tender”, todo ok.

Pero empezamos a inspeccionar el tacómetro: no se mueve. Todo parece estar en orden y ya hicimos los “arreglos” recomendados para que vuelva a la normalidad, pero nada, y encontramos que el sensor de RPM estaba mojado. No se ve malo, por suerte, pero el conector había desarrollado una humedad que estuvimos secando. No obstante, no es ese el problema, el tacómetro parece físicamente atascado; así que a buscar un repuesto compatible con el ECU del ’95…Más tarde veremos esto.

La semana pasada el clima se convenció de que la primavera viene, y decidí irme a la pega con la moto. Como almuerzo en la casa, esto significó al menos 4 arranques en frío/apenas tibio. El motor de arranque se sentía más y más flojo cada vez. Finalmente, llegué al garaje, la apago mientras me bajo a abrir el portón, me subo, “click”…nada. Las luces se ven tenues, parece que la batería está muerta. (¡¡¡Gracias Jebus, por permitirme llegar hasta la casa!!!)

Al leer el voltaje de la batería, me doy cuenta de que la moto no la carga. Resulta que tenemos uno de los problemas eléctricos más comunes de estas motos. El conector entre el cableado del alternador y el del Regulador/Rectificador está completamente arruinado y quemado. Inspeccionando más, me percato de que el R/R que tiene la moto corresponde al modelo “actualizado”, lo que significa que el dueño anterior definitivamente tuvo que cambiarlo y, claro, encuentro más tarde que hizo un pobre trabajo para corregir el problema con los cables sospechosos. El cableado está bastante feo, por lo que tendremos que cambiarlo completamente para evitar que esto vuelva a suceder y arruinar este R/R (que podría estar muerto hoy, no puedo saber aún).

Pues bien, así son las cosas con estas Ducati “antiguas”. Da nervio, pero sencillamente supera para mí cualquier experiencia previa andando en cualquier otra moto. Sencillamente se siente especial. Y sé que apenas terminemos de revisar este problema, la primera andada va a sentirse aun mejor.

Así pasa estos días:

Esta 916

Pero volvamos a la moto. Este ejemplar tiene un poco más de 12.000 millas (sí, millas, pero ya me voy acostumbrando a mirar el velocímetro y entender lo que dice); tiene algunos detallitos estéticos que supongo que iremos arreglando en el tiempo, pero qué puedo decir, las fotos no le hacen justicia, la moto es HERMOSA.

Andar en una 916 fue desde hace años un sueño mío, pero también un sueño de mi viejo. Me acuerdo ver fotos de la moto en sus revistas, y preguntarme cómo se sentirá subirse a una de estas cosas rojas. Hasta que llegó esta, nunca me había siquiera sentado en una, ya que ni siquiera la había visto en persona, pero me enamoré inmediatamente.

La moto está bastante original, exceptuando un par de elementos, por ejemplo:

Los cambios han sido invertidos, para usar un patrón estilo “GP”. Lamentablemente fue el dueño original de la moto quien modificó esto, por lo que quien nos vendió la moto ahora no tiene el circuito original de la pata de cambios, para poder volverla a su forma original. Supongo que me tendré que acostumbrar, ¡se siente bastante extraño y poco natural todavía!

Las primeras 916 traían un sistema que fue rápidamente apodado “pata suicida”. Básicamente es que al levantar la moto de la pata, esta se guardaba sola…más de alguno terminó comprando carenados gracias a esta “innovación”. Felizmente, el dueño anterior modificó esto para evitar dicha tecnología.

La moto tiene un “eliminador de guardabarro” y los guiños traseros están relocalizados dentro de la cola. Mucha gente hace esto y, personalmente, yo no lo hubiera hecho, pero se ve bien. Bah, el otro día seguí a mi viejo y no… se ve espectacular.

Estéticamente tiene un par de detallitos en los plásticos, pero nada serio y encerada se olvida uno que tiene 17 años. Incluso esa pintura verde en espejos y carenado interior se ve bastante bien en persona; me sorprendió esto, porque antes que llegara, ya buscábamos las piezas para volverla a original.

Ch ch ch ch…BRUM!

Sencillamente no puedo recalcar suficientemente lo “animalezco” del sonido. El embrague es horrorosamente ruidoso -lo cual es espectacular- y el sonido de la moto es realmente fuerte, grueso. La escuchas venir a cuadras. De hecho, si soy perfectamente honesto, todavía me siento un poco nervioso con la atención que llama la moto en la calle. La gente se da vuelta a mirar qué es lo que suena así; en las luces rojas la gente se queda mirando como “¿qué mierda es eso?”; no siempre con gusto, se nota, sino porque sencillamente el sonido del embrague y el escape es MUY llamativo. Cuando aceleras, la caja de resonancia genera un ruido adicional, un bramido realmente adictivo, y al igual que otras motos de motor bi cilíndrico grande, es espectacular el sonido de las desaceleraciones.

La primera vuelta a la manzana. Mi viejo pasó por la casa cuando estábamos almorzando, y no pude rehusar darle una vueltita.

(Mi cara congelada por el viento/felicidad indisimulable)

Andando en la 916

Algunas primeras y segundas impresiones clave (especialmente comparándola con la BMW S1000RR de mi viejo):

-La moto definitivamente es más pesada que las deportivas actuals. La BMW, por ejemplo, se siente muchísimo más liviana, aun antes de mirar los números. Sin embargo, es tan delgada y pequeña que es muy fácil moverla, y andando te olvidas completamente del peso. Eso con una pequeña salvedad, y es que es una moto más “dura” de hacer doblar, con un ángulo de dirección algo más conservador que las actuales RR.

-La atención al detalle es espectacular; cada pequeña parte, los instrumentos, el carenado, los manillares, sentarte en la moto y tomar el manillar ya es una cosa bella.

-El motor es bastante suave. Es “saltón” si estás acostumbrado a otras configuraciones, y el torque es ridículamente inmediato; quiere salir de “wheelie” apenas empiezas a soltar el embrague. Me recuerda a un tractor o camioneta de motor grande, pero en un buen sentido. Comparado con otros bi cilíndricos, la potencia es de entrega suave y muy fácil de modular. Eso sí, el hecho de que el velocímetro empiece a marcar a 35mph es el primer indicador de que la moto QUIERE andar rápido; no es para pasear.

-No es de ninguna manera tan incómoda como la gente comenta. Sí, estás siempre en una postura muy agresiva, pero al menos para mí, sencillamente la moto “calza”. El peso en las muñecas no es tanto si usas tus piernas y torso, y todo está en su lugar. Es más, encuentro que la posición de los pedalines es relativamente conservadora, incluso más que en la BMW. Además, cuando estás andando en curvas, la forma del estanque y del asiento conspiran para facilitar los movimientos. Es muy cómoda en esta aplicación; una tortura en el tráfico.

-El embrague es “diferente”; es algo que hay que aprender a usar. Ya me ha pegado un par de apretones por andar metido en el tráfico, pero no es tan malo como su fama, y la verdad es que el motor permite usarlo poco. La manilla es más dura que en una moto con embrague bañado y aplicación por cable, pero no es nada terrible.

-Los espejos son de adorno. Se ven bonitos.

-Los frenos y suspensión son buenos, funcionan muy bien. Eso sí, al subirte a la BMW te das cuenta de cómo la tecnología no para de avanzar; sencillamente es menos sofisticado el equipamiento de la 916, pero sin desmerecerlo, que igual son piezas Brembo/Showa de altísimo nivel. La suspensión es dura, por lo que la pesadilla de quien anda en la 916 es viajar por una carretera “saltona”…vas a saltar. Pero al mismo tiempo hace que sientas muchísima confianza en las ruedas; se siente pegada al suelo y retroalimenta muy bien cada movimiento.

En fin, aquí algunas fotos:

 

Conociéndonos mejor:

Antes de partir:

Junto a su compañera la S1000RR y el Estrecho de Magallanes:

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