Home

Sin memoria memoriría

Hay gente, de entre la cual definitivamente no me cuento, que es muy buena para la historia. Gente que recuerda hechos ajenos y distantes con el detalle propio de los sucesos vividos en carne propia, y hace poco; gente que en todo presente encuentra los remanentes del pasado. Admiro a estas personas, porque como sociedad definitivamente olvidamos mucho, y en casi todas las materias vamos perdiendo el hilo de la historia, olvidando por qué las cosas son como son, qué las llevó a ser así y cómo. La historia es como un diálogo lento, complejo y a largo plazo, al punto de que deriva en conversaciones que tienen poco que ver con lo que lo inició, y en respuestas que ya olvidaron la pregunta.

A mí mismo, a escala personal, me pasa esto, me olvido y termino haciendo algo que irrita mucho a mi mujer: cuento el mismo chiste dos veces.

No obstante, y esto es un gran no obstante, la paradoja de la que quiero hablar hoy tiene que ver con que a veces confundimos el simple paso del tiempo con la historia. La historia no es nunca una operación neutra, sino que recoge lo que recoge, lo destaca, lo relata, lo compara, lo asimila; la historia re-cuenta el pasado para transformar el presente y el futuro. La historia es productiva, siempre productiva, y no un mero relato de hechos acontecidos –aun cuando lo pretenda. Entonces, la historia siempre tiene una crítica, tiene una controversia, y un valor epistemológico importantísimo.

A través de la historia damos sentido al paso del tiempo, y establecemos el tiempo humano. Pero el paso del tiempo por sí solo, despojado de sentido o de análisis y relato, no es una razón de peso para el cómo son las cosas. En el recordar sin crítica, en el valorar el mero paso del tiempo, lo que hacemos es olvidar, y en una operación tan común como falaz y peligrosa, utilizamos al tiempo como fundamento para el estado de lo actual.

“Siempre lo hemos hecho así” es una de las frases más peligrosas y más utilizadas por quienes no se atreven a revisar lo que hacen. Peor aun, al escarbar un poco, nos damos cuenta que detrás de esta frase no una valoración histórica de aquel “siempre”, sino al contrario, una ignorancia del cómo llegamos hasta acá, y un dogmatismo absolutamente carente de crítica.

Como sociedad tenemos la responsabilidad de buscar sin descanso y de manera permanente las formas más razonables de desenvolvernos y organizar nuestras instituciones. No podemos tener como fundamento el paso del tiempo, sobre todo sin mediar una reflexión profunda con perspectiva histórica.

Pues bien, la memoria es importante, la memoria para entender nuestro pasado y transformar nuestro futuro.

—-

Texto publicado en El Magallanes/La Prensa Austral el domingo 9 de septiembre de 2012.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s