Home

Re visitando la historia               

Esas coincidencias de la vida me llevaron a asistir –por un ratito- a un pleno del Concejo Municipal de nuestra querida ciudad. Sin desmerecer la importancia de las instancias democráticas de decisión, digamos que todo comenzó tan fome como me esperaba. Pero terminados un par de puntos, entramos en una breve discusión que llamó mi atención. Va más o menos así: debido a los trabajos en calle Colón, el monumento al juez Waldo Seguel fue removido. Según sesión del concejo en agosto de 2012, se decidió que el monumento sería reubicado en av. Independencia. Sin embargo, el concejal Arcos, con los antecedentes provistos por el historiador Carlos Vega, arguye que el monumento mucho mejor serviría fundido, los recursos destinados de otra forma a la ciudad. Concejala Barrientos, junto a otras voces, recomendaron también eliminar su nombre de la calle que aloja a este diario.

Ahora bien, yo no tengo la autoridad para decidir sobre este caso en particular, y me limitaré a comentar que, además de Seguel, hay varias otras figuras de nuestra historia que podrían bien recibir este tratamiento, en función de su verdadera marca. En la materia en específico, por ejemplo, José Menéndez me salta a la memoria de inmediato. Pero ya me van entendiendo… En paralelo, se discute (¿quizá ya para hoy se decidió?) el cambio de nombre de la av. 11 de septiembre, en la comuna de Providencia. En definitiva, para mí la pauta que conecta es sencilla e importante: el revisitar nuestra historia.

Chile, al igual que muchos países, posee una historia cargada de abusos, explotaciones y exterminios. Y al igual que muchos países, se enfrenta a diario al complicado problema de tener que cargar en sus entrañas con la ambivalencia que esta historia ha generado: “descubridores” de nuestros territorios, fundadores e impulsores de nuestras ciudades, que fueron a la vez asesinos, explotadores y/o cazarrecompensas. Nuestra historia es bastante oscura, toda vez que somos herederos y víctimas de una historia colonial, de una historia de destrucción y sometimiento que no podemos pretender ha quedado sencillamente superada; tan solo, ha quedado escondida debajo de la alfombra, si es que eso.

Pero el asunto es ése: tenemos la responsabilidad y obligación de revisitar nuestra historia. De, bajo los ojos de hoy, bajo nuestras consideraciones de lo que es legítimo o ilegítimo, de lo que –al menos en teoría- hemos aprendido sobre lo que estamos dispuestos a aceptar, volver a mirar nuestros íconos y monumentos, nuestros honores cívicos, y corregir injusticias. Debemos hacerlo. No se trata de “borrar la historia”, porque ésta seguirá escrita, seguirá en nuestras memorias. Se trata, justamente, de re-significarla, de saber decir “esta persona es significativa en nuestra historia, pero no merece los honores, que le han sido entregados de manos ensangrentadas”.

No es fácil. En Europa, particularmente en países que sufrieron cambios políticos radicales, como el caso de la Alemania dividida por el muro, los cambios de nombres de calles han traído álgidas discusiones. Pero hay que hacerlo. Es el mínimo de justicia histórica que podemos brindar a personas para quienes el sufrimiento todavía está fresco, aunque algunos piensen que ya se ha desvanecido. Es un acto de valentía cívica, que debemos afrontar con respeto y responsabilidad.

 —————-

Texto originalmente publicado en El Magallanes/La Prensa Austral el domingo 30 de junio de 2013.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s