Home

Politically-Correct

Políticamente Correcto

Se atribuye ampliamente el origen de esta expresión al régimen soviético, para referirse a los lineamientos stalinistas según los cuales se definía lo correcto, y lo incorrecto, más allá de toda consideración racional.

“Políticamente correcto” se usa hoy, desde luego, de manera peyorativa, aunque en general lejos de referencias al régimen soviético. Y se usa, en general, de manera incorrecta. Hace un tiempo fui partícipe de un buen ejemplo de esto, en una discusión que se dio en un foro norteamericano a propósito de motos japonesas. Un miembro, descendiente japonés sugirió –en buen ánimo- que, si bien entendía que escribir “jap” era más corto que “japanese” para hablar de estas motos, la palabra le resultaba altamente ofensiva, porque connotaba la forma en que los norteamericanos se referían peyorativamente a los japoneses durante la guerra. Muchos accedieron, incluso algunos no sabían de eso, y prometieron evitarlo en el futuro. Pero apareció un miembro que dijo algo más o menos así: “estoy harto de esta mierda PC, ya no se puede hablar con libertad; ¿qué, ahora también tendremos que decir ‘persona con discapacidad intelectual’ en vez de retrasado?” Y…se armó la gorda.

A menudo leo y escucho ese mismo argumento, con más o menos garabatos e indignación, y a propósito de las más diversas “imposiciones políticamente correctas”. Se trate del trato a los animales, los pueblos indígenas, los movimientos sociales, cuestiones de género, etc. Pero, sí, él tendrá que modificar su lenguaje constantemente, si no quiere permanecer siendo un cavernícola a los ojos de los demás. Es que ahí es donde mucha gente levanta la bandera de la libertad de expresión, sin reconocer el hecho básico de que, como toda libertad, ésta se ejerce frente al juicio y consideración de otros. Dicho de otra forma: nadie amordazará a esta persona, puede decir lo que se le cante la gana; pero, si quiere seguir siendo un racista, negándose completamente a entender cuál es la razón, el fundamento, histórico y ético, detrás de una consideración distinta respecto al uso de lenguaje, entonces probablemente se encuentre con oposición en su camino, y le tocará hacerse cargo.

Tener una “firme opinión”, ya lo he dicho en otras columnas, está francamente sobrevalorado en este país. Formarse opiniones es necesario, pero más necesario es tener la flexibilidad intelectual, y la disposición a entrar en diálogo con otros, y quién sabe, divorciarse de una idea que de pronto ya no tiene el piso que pensábamos. ¿De qué sirve una postura que es firme, solo a punta de no querer abrir los ojos y aprender? Si fuera por eso, tendríamos que celebrar a los porfiados que insistían a Copérnico que el Sol gira alrededor de la Tierra.

En contra de lo “políticamente correcto” se levantan algunos “políticamente incorrectos”; pero es bien extraño definirse de esa forma, de entrada tomando la bandera de la irreverencia por la mera irreverencia. Decir lo que otros no esperan puede ser necesario y positivo, pero solo cuando el contenido del mensaje tiene valor y fundamento; de lo contrario no es más que ser un “troll” sin causa, valga la redundancia; un sujeto que solo quiere llevar la contra. Eso no es ser intelectualmente honesto.

A veces, parece que se ponen de moda argumentos o ideas que, genuinamente y luego de examen y reflexión, no nos parecen las más acabadas. Puede, y suele, ocurrir. Pero eso no quiere decir que todo lo que logra alta difusión y aceptación multitudinaria, y que adopta la forma de una “corrección” a las formas de nombrar y pensar un determinado tema, sean automáticamente una basura. En algún momento, han sido peyorativamente denominadas de “políticamente correcto” cuestiones como estar a favor del voto femenino, o de terminar con la discriminación por raza u orientación sexual. Bueno, para algunos todavía lo son, pese a que cualquier persona razonable puede concluir por sí misma que es preciso terminar con aquellas ataduras culturales que no nos dejan avanzar como sociedad diversa.

Cuidado con esto. En contra de lo que llamamos políticamente correcto, muchas veces se esconde sencillamente un porfiado conservadurismo, sostenido más por indisposición a aprender, que por un proceso acabado de reflexión.

——

Texto publicado originalmente el domingo 18 de agosto de 2013 en El Magallanes/La Prensa Austral.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s