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Yoincluyo1

Hace un buen tiempo que no escribo de esto. ¡No es que mi hijo haya dejado de tener síndrome de Down! Lo que pasa es que como familia somos de la creencia de que hay que ser flexible con los ritmos de atención que se dan naturalmente con cada tema: si no dejamos de pensar en “síndrome de Down”, creo que podríamos dejar de ver, sencillamente, al Ignacio. Y en general, voy a ser honesto, se me olvida un poco todo el asunto y me dedico simplemente a jugar, escuchar y conocer a este niño, específico y particular, que tengo la impresionante fortuna de haber recibido.

Pero bueno, cada tanto uno vuelve sobre el tema, porque mientras estábamos fuera del mundo, éste siguió girando, y en Magallanes, y en Chile, la inclusión no es todavía una realidad universal.

Es bien extraño esto de la inclusión. ¿Cómo NO va a haber inclusión? ¿Cómo, si todos los días nacen personas tan diversas, vamos a hacer para negar esa diversidad y plantear día a día cápsulas de segregación tan herméticas? Hay muchas respuestas para estas preguntas, pero creo que la que subyace a todas es la misma que está detrás de muchos de nuestros problemas de reproducción social de desigualdad y marginación, y más que razón, es un sinsentido.

Sucede que los seres humanos somos una especie capaz de razonamiento, pero no por ello somos demasiado racionales, y mucho menos, razonables. Nuestra sociedad no está basada en la razón. Nuestras costumbres e instituciones no están basadas en la verdad. Ya lo he repetido bastante, pero lo diré de nuevo: el ser humano no está interesado en la verdad. Y esto se combina con el principio epistemológico de que, por supuesto, nuestras verdades sociales son plásticas y relativas en sí mismas, siendo difícil identificar causas y efectos, ni plantear principios de interacción estables. Por ello, parece ser más sencillo vivir a base de mitos y mentiras cómodas.

Y la falta de inclusión es un horroroso ejemplo de ello: Hoy. Sí, HOY, existen en la Región de Magallanes personas con discapacidad cognitiva a quienes no se les ha dado la oportunidad de interactuar con otros en libertad. Niños a los que se niega acceso al colegio donde sí pudieron estudiar sus hermanos, jóvenes a los que se niega el derecho a aprender a e interactuar con sus pares, adultos a los que se niega el derecho a ser adultos. Hoy. No “hace 20 años”.

Ahora, ¿qué ocurre con estas personas? Por supuesto que no ocurre mucho. Imagínese usted vivir aislado de la realidad. Imagínese usted quiere entrar a estudiar algo, a trabajar, o sencillamente compartir con el resto de su familia extendida, pero se le pone un límite a ello en función de su condición. No en función de algo que pueda cambiar; simplemente en función de su condición. Imagíneselo.

Luego, imagínese la impotencia y la rabia de enterarse de que dicen por ahí que usted sencillamente no es capaz, de que por eso no se le permitieron esas cosas. Porque sería una pérdida de tiempo, porque sería inútil. Imagínese ahora, que hay personas que no lo conocen a usted, ni saben absolutamente lo más mínimo de las características de su condición, pero se las dan de voceros de las razones por las que usted, simplemente, NO PUEDE.  Pero claro, como a usted se le mantuvo aislado de toda oportunidad, hoy efectivamente no puede. Usted no sabe leer. No sabe usar dinero. No sabe cómo comportarse con personas que no son de su familia. No sabe, porque nadie le dio la oportunidad de aprender. Pero, en fin, no sabe. Y ahora, resulta que esta situación de absoluta marginación social, es causada por su condición…

La falta de inclusión es la negación de la realidad. Es hacer un recorte arbitrario, según el cual solo a algunas personas se les permite el acceso. Casi un 13% de la población chilena vive HOY con discapacidad; no tiene sentido hablar de “integrar”, de “aumentar cupos en…”, “mejorar los accesos”, porque es mucho más grave que eso: Sencillamente, en la foto no estamos saliendo todos.

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Texto publicado originalmente el domingo 16 de febrero de 2014 en El Magallanes/La Prensa Austral.

Y en http://yoincluyo.wordpress.com/2014/02/14/yoincluyo-nicolas-harambour/ como parte de la campaña #YOincluYO!

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