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Hace unos días fuimos a comprar unas herramientas a una de estas ferreterías gigantes ubicadas en centros comerciales; por obras en el estacionamiento, nos obligaron a bajar varios pisos, hasta llegar a uno donde apenas éramos unos 5 los autos estacionados. Mientras yo subía la escalera, bajaba una niña de unos tres años, junto a sus padres. La niña quería ir a otra parte, pero ellos tenían un plan distinto. Ella se quejó un poco más, y sus padres perdieron la paciencia; primero, su madre le dijo “ya, basta, se acabó” y algo que no entendí bien, con voz firme. Pero luego su padre terminó con el conflicto, diciéndole que si no hacía caso, le iba a pegar.

Me dio la impresión de que el hecho de que estuviera tan solo el estacionamiento les permitió decirlo. Se nota que bajaron la voz para evitar que yo escuchase. Después de todo, hasta el más inconsciente sabe que hoy en día se ha vuelto políticamente incorrecto golpear a los niños.

Pero al diablo con la política. Es incorrecto, a secas. Me arrepentí por un rato de no haber hecho nada en ese momento, aunque definitivamente sonaba como una amenaza vacía, y no una verdadera promesa de lastimar a su hija. Pero…el punto es que en principio, no es tan distinta una amenaza “vacía” que una real, o de un golpe, físico, real. Aunque fuera nada más que una frase sin propósito directo, qué horribles palabras para escuchar de parte de quien se supone te debe cuidar y defender. Y qué descriterio tremendo para proferirlas.

Qué extraña decepción la que debe sentir el corazón de un niño, cuando esa persona que –por razones biológicas, fisiológicas, emocionales- debe ser uno de los puntos de máxima confianza en el mundo entero, se convierte en una amenaza de golpes, de dolor, de odio.

Otros días antes apareció una nota en un diario magallánico, donde se hablaba de una madre que “corrigió” a su hijo. La nota hacía referencia a que la mamá le pegó unas palmadas en el trasero al niño, y lo expresaban de ese modo, como una “corrección”. Tan incorporado tenemos el concepto de ejercer violencia física para lograr dar a entender nuestro propósito con los niños. Y, específicamente, con los niños. Porque los desafío a encontrar a alguien que –considerado “sano” su juicio- encuentre correcto que un adulto le pegue a otro para obligarlo a actuar de otra forma; pero es muy fácil encontrar gente que piensa que un par de golpes no harán sino enderezar el camino de aprendizaje de los chicos.

Qué cobardía. Qué estupidez.

No importa si funciona, o si no funciona, o para qué. Nunca es el camino. Es de cobardes levantar la mano a un niño. Es de cobardes amenazar a un niño. Y peor con tu propio hijo, justamente aquella persona a la cual deberías brindar mayor confianza e incondicionalidad.

Los golpes, las amenazas, los rechazos, en definitiva, la condicionalidad del amor, no hacen sino generar inseguridad básica. Una sensación de desconfianza con todo el mundo, porque ni siquiera en esa única persona que te recibió primero, te entregó un espacio de refugio siempre disponible. Pregúntele a otro adulto, incluso uno que echa de menos “la correa” como forma de educación, y seguro se acordará perfecto de ESA vez que fue golpeado, hace 50 años.

——

Texto publicado originalmente el domingo 30 de marzo de 2014 en El Magallanes/La Prensa Austral.

 

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13 pensamientos en “Te voy a pegar

  1. Es interesante el tema que esta planteado y debo comentar que es lamentable ver a muchas personas castigar de forma fisica y psicologica a los pequeñines, solo por querer descubrir un mundo que no conocen. He visto a padres imponer el respeto a base del miedo y las amenazas; madres que golpean en la cabeza sus hijos por no responder o no obedecer a la primera orden, y cuando uno los critica por su actuar, ellos responden “nadie me enseño a ser padre (o madre), en argumento a su defenza.

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    • Totalmente de acuerdo contigo Pedro, y lamentablemente bajo el argumento de defensa que expones -que, sin duda es cierto-, muchas veces se oculta un desinterés por hacer todo lo posible por cambiar las dinámicas familiares violentas que hemos heredado. Como he dicho: nadie más que uno, como padre, puede empezar, al menos esforzarse, por cambiarlas.

      Saludos!

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  2. Hola, Yo se que es dificil pues cada nino es diferente; tenemos dos en casa (5 y 3 anos) mi primer hijo fue relativamente facil, haciamos lo que tu aconsejas, explicamos , en algunos casos lo dejamos experimentar y tener sus consecuencias, ahora a sus 5 anos es demaciado conciente (diria yo) de sus actos, si quiere alguna cosa trabaja por ella. Pero mi Segundo hijo fue y es dificil, con su llegada llegaron los golpes y gritos. No fue de la noche a la manana, pero un dia explote, comence con gritos y despues con golpes….. sabia que esto no era bueno, lei libros, busque en internet, entre a grupos de ayuda, y los consejos son los mismos, pense que mi nino tenia algun problema de atencion o algo, pedi ayuda al pediatra y los mismos concejos. Esto me frustaba mas, pues mi nino crecia sin remedio y nosotros no estabamos ayudando mucho. Me di cuenta que la que necesitaba ayuda era yo, pues vivo en otro pais sin mi familia, y la unica familia que tenemos no respetan nuestras reglas y forma de criar a nuestros hijos, asi que no dejo a mis ninos ni para ir al bano, mi esposo trabajaba muchas horas y yo sentia que no tenia apoyo de el pues como terminaba muy cansado del trabajo no se lebantaba atender las necesidades de los ninos. Asi que yo fui acomulando desveladas, esstres por tener que llevar mis ninos hasta cuando iva al ginecologo; cuando por fin entendi que no era mi hijo sino yo la del problema, comenzaron los cambios,hable con mi esposo y acordamos que ahorita lo mas importante son nuestros hijos y que no teniamos que preocuparnos mucho por lo economico pues por tartar de darles lo mejor les estabamos dando lo peor, y que si no habia en quien apoyarnos para que nos los cuiden pues eramos solo nosotros dos……mi hijo sigue tirandose en el suelo, pegandose en la cabeza, sacando la ropa de los cajones y ensenandome como se porta mal, pero ahora comienzo a buscar su logica, el hace eso porque esto es lo que yo le habia ensenado y cambiara con el tiempo, poco a poco como yo y su padre lo vamos hacienda, y el primer cambio es que cuando el comienza a frustrarse yo le pregunto si necesita que lo ayude, lo abrazo y respiramos juntos, le digo que yo tambien me enojo pero que ya no quiero pegarle y que prefiero abrazarlo para calmarme; no es magia pero funsiona.
    Saludos!!

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    • Hola Mireya,

      muchísimas gracias por compartir esto.

      Tocas en un punto muy importante, y es que si bien la responsabilidad es nuestra (los niños reflejan a sus padres), también es importante reconocer que uno necesita ayuda, que hay situaciones e historias que lo llevan a uno al maltrato, y es legítimo pedir una mano. Uno no tiene por qué aguantar todo solo.

      A nosotros nos pasó viviendo lejos de la mayor parte de nuestra familia en el último par de años. Si bien nos encontrábamos básicamente bien, llegó un momento en el que ambos -pero especialmente mi mujer, que no tenía a nadie de su familia ni amigos cerca- necesitábamos rodearnos de otros padres, de amigos, de familia. Admitir que es legítimo y necesario apoyarse en otros.

      Me alegro que las cosas vayan mejor =)

      Saludos!

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  3. Hola! Soy madre, con un niño de 5 años.
    Pienso que este es un tema super delicado y controversial; en lo personal, me tocó una vez una pataleta en la calle por un juguete. Traté, muchas veces, de explicarle a mi hijo que no podía comprarle el juguete, hizo un escándalo de los mil demonios… en fin, la cosa es que fue tanta la presión ( y no porque había gente alrededor) si no, porque trataba de hablarle, abrazarlo, darle tiempo para que se calmara, y nada, hasta que me aburrí , perdí la paciencia y le tiré la oreja. No me siento orgullosa de eso, para nada, sólo lo cuento porque viví esto como experiencia, por eso lo veo desde ambos lados.
    Creo que la agresión física y psicológica son nefastas para un niño/a, pero creo lo mismo que mencionó en un párrafo más arriba Luis, no creo que la crítica esté mal, siempre y cuando vaya acompañada de alguna solución, nos podemos pasar la vida criticando a los demás y su actuar, porque nunca conseguiremos nada.
    Como tú bien dijiste “para amar sin andar midiendo, tienes que haber sido primero colmado de amor” y te encuentro toda la razón, entonces, es obvio que la mayoría de los padres que maltratan a sus hijos no los colmaron de amor, por lo menos en Chile, el maltrato infantil, hace años atrás era muy común, y me imagino que los niños de esa época a estas alturas ya debiesen ser padres, y me incluyo… con todo esto, quiero decirte que todas las personas son distintas, no puedes pretender cambiar la actitud de alguien que fue criado bajo esas circunstancias, porque por lo general, repiten la historia. Es muy poca la gente que tiene la voluntad para cambiar ese tipo de comportamientos que vienen desde la infancia, para no repetirlo con los hijos.
    Todo este tema, también tiene que ver con la visión de vida que tengamos, como padres.
    A nadie le enseñan a ser padres, y yo por lo menos, trato de hacerlo lo mejor que puedo, desde ese incidente, mi hijo ha crecido bastante y no ha vuelto a ocurrir, ni la pataleta,ni el tirón de oreja, él ya está entendiendo y comprendiendo lo que le explico, y eso lo ha hecho “un poco” más sencillo.

    Y esa fue mi experiencia con el maltarto.

    Saludos!

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    • Hola Yess,

      gracias por tu comentario y tu honestidad.

      Escribí la columna envuelto en la rabia e impotencia que me provocó presenciar a un padre amenazar a su pequeña hija de esa forma. Pero más que nada, la escribí como padre, y no como experto en crianza.

      Hay muchos recursos en línea, y también se puede consultar con algún buen profesional que se preocupe por los procesos de apego -sin ir más lejos, como Álvaro Pallamares, ¿en cuyo sitio adivino que llegaste a esta columna?-; incluso, Chile Crece Contigo tiene publicados en youtube unos videos de muy buena calidad para, por ejemplo, tratar con pataletas.

      Tú expresas en el tercer párrafo precisamente cuál es el tema: la violencia se hereda. Y los padres de hoy son en general hijos y nietos de las palmadas, las cachetadas, de las amenazas, etc. Algunos más jóvenes lo serán de los “tiempo fuera”, casi todos del “ándate a tu pieza”, “eres un niño malo”, etc.

      Cambiar esto es tremendo, pero ahora como adultos, no es responsabilidad de nadie más que de cada uno de nosotros. Si es necesario pedir ayuda, hay que hacerlo. Y si será difícil, tendrá que serlo. Pero es un cambio importantísimo. Yo cada día intento ser consciente, y me esfuerzo por poner en práctica, de que cómo me comporto con mi hijo, es lo que él realmente aprenderá (más allá de lo que yo le diga que es correcto o incorrecto).

      Saludos, y gracias nuevamente

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  4. Toda la razón. Pienso que es muy importante que las nuevas generaciones puedan investigar y apropiarse de técnicas y estrategias para enseñar a los hijos, ya que la decisión de traerlos al mundo es un compromiso no solo con ellos, sino también la humanidad. Aparte de prepararse lo más importante es el amor.

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  5. Entiendo que te sintieras culpable por no intervenir, pero te diré que creo que a veces es mejor no hacerlo porque lo único que conseguiremos es empeorar la situación. No lo digo por comodidad sino porque si te hubieras enfrentado a los padres de esa niña probablemente ellos se te habrían encarado, por lo que la pequeña se habría sentido peor. Y lo más seguro es que no cambiarías nada, ya que los padres no habrían rectificado ni habrían cambiado su sistema educativo, sencillamente te habrían dicho que no te metieras y que ellos tratan a su hija como les da la gana. Quizás lo que digo suena mal pero a veces, sobre todo cuando no somos nadie para ese niño o niña, poco podemos hacer de manera realmente efectiva.

    Por otro lado supongo que nadie es perfecto pero por desgracia hay padres que creen que con un buen bofetón a tiempo se arregla cualquier mal comportamiento de sus hijos, aunque se trate de algo absolutamente normal en los niños, como intentar que sus padres les lleven a un sitio que les gusta en lugar de a otro, o que les dejen quedarse más rato en el parque… está claro que hay que educar pero creo que a base de golpes lo único que conseguiremos es que los niños aprendan a obedecer por miedo a un bofetón, no porque comprendan por qué deben hacer caso a lo que se les dice. Y probablemente, a no ser que sean muy dóciles, el día que los padres no estén delante y no les puedan pegar harán justo lo contrario de lo que se les ha “enseñado” porque en realidad no han aprendido nada en sí, más que si no obedecen les caerá una torta.

    Saludos

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    • Hola Stefany,

      muchas gracias por tu excelente comentario!

      Algo parecido fue mi planteamiento en este caso; el hecho es que para esa niña, sus padres son sus padres. Ellos pueden actuar mal de acuerdo a mi opinión, pero son su referente. No tendría ningún beneficio que, delante de ella, hubiera afirmado lo contrario, más encima enfrascándome en una discusión sin sentido. Hubiera sido muy egoísta de mi parte.

      Gracias nuevamente!

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  6. Lo dices tan fácil pero creo que no tienes hijos, yo tampoco tengo hijos pero fui niño y aunque nunca recibí ningún golpe de mis padres . Mejor explica como se puede educar a un niño que se revuelca en el piso y no se quiere levantar, explica como se corrige a un Niño que golpea a otros niños, explica como se corrige a un niño que no entiende palabras aún es muy fácil decir que no hay que pegarle a los niños estoy de acuerdo contigo a mi me purga ver a los niños que son golpeados pero aveces creo que hay medidas que se deben de tomar, tu mismo lo dices un niño esta descubriendo las cosas y no va entender a palabras. Tampoco se aprende a golpes, pero no vengas a remover la conciencia de las personas sintiéndose mal por maltratar a un niño con lecturas que sólo mueven el corazón y no enseñan nada. Es como si dijera pegarle a los animales esta mal aja y que? Todo mundo sabe que eso es incorrecto. Así que mejor da soluciones de como se puede educar a un niño sin golpes ni violencia. Pd no me contestes ya que la verdad no reviso muy seguido esta página

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    • Como Luis lee poco este blog, le escribí a su correo.

      Pero copio acá la respuesta:

      “Hola Luis,

      Sí soy padre. Tengo un hijo de 2 años y medio.

      Ser padre es lo más maravilloso que me ha ocurrido en la vida, y sin lugar a dudas puedo decir que me la ha cambiado completamente. Esto porque son inmejorables los momentos en los que esta personita me mira y me abraza, o detalles sencillos como cuando vemos la televisión juntos, y me toma la mano.

      Pero la principal razón por la que es maravilloso ser padre, es porque es una de las oportunidades más intensas y genuinas de aprender a cuidar a otro por encima de tus propios intereses, comodidades o necesidades. Imagínate que un bebé recién nacido depende COMPLETAMENTE de sus padres, por lo que no vale que tienes sueño, tienes trabajo que hacer, estás cansado, o lo que sea: debes estar para cubrir cada una de sus necesidades. Eres su único punto de conexión con este mundo frío y misterioso al cual acaba de llegar.

      Dices que es fácil decir lo que digo sobre no golpear a los niños. Pero eso lo dices desde afuera. Desde afuera parece fácil, porque tan solo te llevas la parte de quien observa con disgusto a un niño que se “porta mal”. Ese niño que llora en el restaurant, ese niño que le pega a otro en un parque, ese niño que no deja a nadie dormir en el vuelo nocturno, ni ver la película tranquilos. Y claro, tú a ese niño no lo conoces, y por eso se te hace fácil pensar en que, carajo, hay que disciplinarlo.

      Pero te digo que es todo lo contrario: cuando veas a esa pequeña persona, que lleva tus rasgos, que tiene tus genes, que es TU hijo (y no un niño cualquiera), no sé cómo vas a hacer para pensar en amenazarlo con un golpe. De hecho, la única forma que se me ocurre de que eso sea posible, es si tú también has sido golpeado, o abandonado, rechazado, puesto en condicionalidad, etc., y entonces sencillamente no conoces otra experiencia. En definitiva, un contexto que te impide VER a tu hijo.

      Muchos padres, con total honestidad, confiesan haber vivido experiencias de abandono y desapego, y reconocen no contar con herramientas emocionales para manejar estos temas, para conectarse realmente con sus hijos. Es muy poderoso tener que admitir eso, pero esos padres al menos lo hacen porque quieren ayuda, y quieren encontrar la forma de aprender a amar a otro, aun cuando ellos no recibieron el amor que pidieron cuando niños. Verás, para amar sin andar midiendo, tienes que haber sido primero colmado de amor.

      De cualquier forma, es un desafío, y es tremendamente difícil. Hay momentos, días, semanas desesperantes. Y cuando tu hijo está pasando por alguna enfermedad, es una de las peores sensaciones que se pueden sentir. ¿Pero quién dijo que tenía que ser fácil? Me parece de una tremenda patudez esperar a que sea fácil, o que venga un desconocido en internet a darte recetas de cómo hacerlo. Eso no existe. Y a todos nos toca equivocarnos, y frustrarnos, y pasarla mal. ¿Por qué pretenderías evitar todo eso?

      Hay que entender bien una cosa: en mi relación con mi hijo, el adulto soy yo. El que puede esperar soy yo. El que es capaz de aguantar dolor, angustia, incertidumbre soy yo. Tu hijo necesita un soporte, y aunque en verdad te caigas a pedazos, más vale que lo seas para él.

      Si decir algo tan básico como que JAMÁS se debe violentar a un niño (y eso incluye las amenazas) va a hacer sentir mal a un puñado de adultos, qué mala suerte. Prefiero adultos sintiéndose culpables, a niños sintiendo miedo y desolación.

      Saludos”

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    • Hola Lucio, por el tono de la pregunta intuyo que la alternativa a no saber cómo resolver de manera inteligente, madura y amorosa este “problema” es un golpe.

      Espero equivocarme en esto.

      Los niños están descubriendo el mundo, y descubriéndose a sí mismos. Harán mil y una cosas que desde nuestra moral y costumbre no nos van a gustar. Y algunas las harán con mayor intensidad cuando les digamos que no.

      Ahora, ¿qué hay de malo en hacer lo que siempre uno desea? Yo hago siempre lo que deseo. El punto es que se me ha enseñado a que ejercer esa libertad/responsabilidad no atropelle las de otros. Y se me ha enseñado que para hacer lo que deseo, la mayor parte del tiempo tendré que esforzarme por conseguirlo.

      Tendemos a preocuparnos mucho por esto de los “límites”, pero realmente los únicos límites que debemos cuidar son los de lastimarse o lastimar a otros. Si un niño quiere tocar el fuego, desde luego que no se lo voy a permitir, de ninguna manera. Lo mismo si quiere agarrar el plato de sopa de la tía, y volteárselo en la cabeza: le explicaré que no, y por qué no, y trataré de llamar su atención y ganas de explorar a otra cosa.

      Es difícil, y es desafiante. Pero no tiene por qué ser de otra forma; cada uno de nosotros es difícil y desafiante.

      Saludos

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