Home

Pelaito lindo, acabas de cumplir tres. Ya tres años, tres vueltas al sol, tres veranos, inviernos y otoños -y en estricto rigor, cuatro primeraveras- la mayoría en Punta Arenas, pero en esta ocasión los cumples metido en la Cordillera de los Andes, lejos del Estrecho que tanto miraste por nuestra ventana cuando te convertiste en un “chumanguito”.

Con tus tres años, cumple también tres años esta columna. Porque como si fuera casualidad, si bien enviadas antes, estas letras comenzaron a aparecer recién una vez que tú llegaste con nosotros. Changuito lindo, como si fuera casualidad comencé escribiendo sobre el “descanso social”; sobre tener un respiro del mundo real, para digerir las cosas que nos pasan. Y cuando llegaste, los primeros días con tu mamá tuvimos harto que conversar, guardados del resto del mundo.

Así son a veces las sorpresas, pero yo hoy diría que las sorpresas terminan siendo todas buenas. Si algo en la vida nos da miedo en un comienzo, más que seguro que es algo que nos hará crecer y transformarnos.

Ignacio, mi flaquito loco, estoy tan contento de celebrar estos tres años. Cada uno de estos más de mil días ha estado lleno de sonrisas, lleno de aprendizajes, lleno de maravillas. Cada mañana despertar y verte al ladito, habiendo tomado posesión de un gran porcentaje de la cama de tus viejos, es una gran alegría que me garantiza un buen comienzo para el día. Cuando luchamos y haces tus rugidos de león –muy pero muy feroz- como grito de guerra, y entre medio de forcejeos me llega una patada en la cara y te matas de risa… no te imaginas cómo disfruto estos momentos.

Estoy contento. Este ha sido el año de los cambios, el año de las resoluciones, el año de la libertad. De aprender más el uno del otro, de aprender a confiar, a soltar, de verte cada día más grande, más libre, más alegre. Ha sido un año más cerca tuyo, en la casa, pasando más tiempo juntos, hasta yo me veo más alegre, peleando menos y disfrutando más. Toda esa fuerza de lucha que me llevó tus primeros años a plantear frontalmente tus derechos, hoy se transforma en alegría, en encontrar espacios genuinos donde podemos disfrutar en paz.

Eres un magnífico niño, Ignacio Xalbat, y el mejor maestro. Con tu atento silencio me enseñas a observar, y también a escuchar. A ser más atento y sensible con los demás, pero también conmigo. Con tus formas pausadas me das tiempo para verme en ti como un espejo, y reflexionar sobre el cómo hacemos las cosas. Me has cambiado la vida, y sé que también la de otras personas.

Si estos primeros tres años han sido tan buenos, loquito, solo me queda recibir todos los que vienen con los brazos abiertos. Te amo, Ignacio, y en este humilde espacio, te vuelvo a desear un feliz cumpleaños.

Tu papá.

Anuncios

3 pensamientos en “En estricto rigor, cuatro primaveras

  1. Que lindas palabras, felicidades a la familia por Ignacio una personita que sin duda vino a hacerlos crecer y ser cada día mejor, feliz cumple!!!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s