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Vi con horror la noticia de los asesinatos en la redacción de Charlie Hebdo esta pasada semana. El crimen es tan tremendamente burdo y condenable: se asesinó a tiros a 12 personas, 12 personas que se dedicaban a hacer humor gráfico.

Pero luego sigue el horror: en pleno fenómeno de “sustantivización del ajetivo” por parte de la prensa internacional, los asesinos son inmediatamente identificados –me atrevo a decir que antes en los informes mediáticos que en los policiales- como autores de un “atentado islámico”. Veo homenajes en todo el mundo, por parte de ilustradores de toda lengua, a los 12 asesinados, y los horrores se entremezclan: ¿cómo no condenar y sentir lo que ha ocurrido?

Todo eso hasta que uno de los homenajes muestra un dibujo de dos lápices, ubicados como las antiguas Torres Gemelas, y un avión que se aproxima a una de ellas… la carga metafórica de este dibujo me hace temblar por su irresponsabilidad. Miles hacen eco de dibujos y frases como éste, llenándose la boca con el terror que representa el Islam, igualándolo instantáneamente con un fundamentalismo asesino. Todo, usando un símbolo que es de por sí controversial en su construcción, y que es hito para el comienzo de una de las guerras más absurdas de la historia.

Es que es tan fácil…

En un contexto de creciente complejidad social y racismo, maldigo a estos estúpidos asesinos por entregar en bandeja de plata, tan fácil, esta excusa para el fortalecimiento de los grupos ultra-conservadores y sus teorías fatalistas. Peor aun, hoy, llenándose la boca de “libertad de expresión”, son miles los que profundizan su odio contra las comunidades musulmanas; un odio que, vale decir, ha sido también fomentado por las tiras de Charlie Hebdo.

¿Y cómo estamos por casa? Las imágenes de titulares que incluyen “atentado mapuche” inundan de inmediato mi mente. ¿Acaso no basta con el reconocimiento del delito? ¿Acaso es obligación siempre caer en el mismo absurdo error conceptual, de atribuirle a un grupo de delincuentes la representación oficial de tal etnia, religión o postura política como un todo?

Entre los homenajes que vi, sí hubo uno que capturó especialmente mi interés (autor: Carlos Latuff), donde se muestra a dos hombres disparando hacia adentro del edificio del cual sale sangre, pero las balas lo atraviesan, impactando también a una mezquita que se encuentra detrás.

Le doy un pronóstico, tan lúgubre como fácil de imaginar: más mezquitas quemadas, más odio en las calles, más propaganda conservadora, una Europa más polarizada, y grupos extremistas que ven realizada de forma cada vez más clara su noción de que el mundo Occidental es su enemigo.

—–

Texto publicado originalmente el domingo 11 de enero de 2015 en El Magallanes/La Prensa Austral.

Imagen: Carlos Latuff, via Twitter.

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