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Como si fuera apenas antes de ayer, te digo, me acuerdo de que uno se podía cagar de la risa sin sentirse tan culpable. Ay, lo que han hecho los “políticamente correctos”.

Recuerdo que lo que llaman hoy racismo era gracioso todavía. Oye, ahora cualquier cosa es racismo ahora, ¡pero si uno simplemente les canta verdades! En todo el mundo los indios son buenos pa’l trago, ¿por qué serían distintos acá?

Recuerdo como si fuera antes de ayer que todavía era fácil distinguir a las personas por su apellido, por ejemplo. Que no es lo mismo un Recabarren que un Huaquiman, obvio. Recuerdo que nos reímos tanto con ese currículum que daba vueltas por internet, ¿te acuerdas? Un pobre tipo, con una cara de indio que no se la puede, y su nombre…uff, ¿desde cuándo se le ocurrió a los rotos ponerle a los cabros chicos nombres ingleses? Qué atroz, a mí todavía me da risa, la verdad.

Recuerdo cuando era más simple la cosa, porque para qué nos vemos la suerte entre gitanos, los colombianos vienen a puro robar y las mujeres, prostitutas que nos roban el marido. Y la plaza de armas de Santiago, mijita, llena de peruanos. Que ya ni quedan palomas en la plaza. Ahora uno ya no puede decir esas cosas.

Chile solía ser un país en serio, pero ahora es pura chacota y entra cualquiera. Los indios andan todos alzados, que quieren pura tierra gratis. Y no me vas a creer, que en nuestra propia Punta Arenas algunos vagos ociosos de miércale le quieren cambiar el nombre a las calles. Dicen que el homenaje es a un asesino. Pero óigame, por dios, ninguno de esos muertos de hambre estaría aquí si no es por nuestros próceres que hicieron Punta Arenas realidad. A ver cuántos hombres de verdad, impecables como don José Menéndez hay hoy día en Punta Arenas, que está repleta de dominicanos. Que le cuenten bien la historia, mijita, que esos indios flojos le pasaban robando las ovejas, ¿quién podría emprender así?

Ya me da rabia, pero todavía me acuerdo, como si fuera antes de ayer, que podíamos leer en un buen diario regional a don Jorge Abasolo hablar derechamente y con tanto ingenio, oye, sobre los indios que tanto huevean en el campo.

Véase, publicada el 21 de junio de 2015 en La Prensa Austral: http://laprensaaustral.cl/columnas/palos-blancos/

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