Home

Hace un tiempo he dejado –al menos por ahora- los carburadores, y tengo una moto con inyección electrónica y computador a bordo. Esto significa que la moto no solo regula instantáneamente cuánto combustible entregar según la posición del acelerador, y una serie de parámetros que recibe de un gran cablerío de sensores en tiempo real, para optimizar el rendimiento, sino que además la muy simpática me indica, con una lucesita en el tablero, cuando algo anda mal: “Oye, mejor para el motor y revísame.”

Suena genial. Pero lo más genial es que muchos usuarios de esta moto, que tiene la alegre circunstancia de poder enchufarse a un pc para esta revisión, hacen la recurrente pregunta: “¿Cómo hago para sacarle el ‘check engine’? La moto no parte”.

Pero este curioso caso no es tan raro, después de todo. En un ejemplo más universal, podemos encontrar toda una civilización acostumbrada a tener un variado arsenal de medicamentos en casa, muy a la mano para apagar de inmediato cualquier lucesita de “check engine”. Tan de inmediato como para asegurarse no pasar por el arduo y poco elegante proceso de investigar qué es lo que provoca la alerta, digamos, el síntoma que me queja. Hay una canción publicitaria muy terrible que refleja con total desparpajo esto: “Cuando la guatita dice “no, para por favor”, tómate un ***”.

Así sin la música de jingle creo que resulta más evidente el absurdo: mi cuerpo me está dando señales desesperadas de que algo no está bien. Pero en lugar de utilizar ese síntoma como pista para entender qué puedo hacer para gozar de mayor bienestar, me tomo una pastillita o un agüita de algo para callar las alertas, en definitiva, para eliminar la lucesita en el tablero.

Ahora bien, en el congreso han llevado esto a otro nivel. Dado el bajísimo nivel de legitimidad social y aprobación que tienen nuestros representantes hoy en día, a alguien se le ocurrió la brillante idea de abrir licitación para el servicio de posicionamiento de imagen de la cámara baja y alta en la población. La lógica es tan sencilla como estúpida: en la calle nos desprecian, ¿cómo podemos hacer que nos vean con buenos ojos? ¡Marketing!

La respuesta correcta a esta pregunta es muy sencilla. El problema es que requiere de algo que a ratos parece imposible: transparencia, honestidad ideológica y voluntad de representar. El mundo político está involucrado en casos de corrupción que sirven de ejemplos surrealistas para guionistas de dramas políticos, y cada día se descubre una nueva… Es tal la desconexión con la realidad –que, desde luego, se evidencia también en el abismo salarial entre los honorables y sus representados- que resulta más sencillo para algunos pensar que está todo el mundo loco, que la gente ya no se interesa por la política, y que esto es un problema de mal marketeo del producto político.

Pero no lo es. Dudo de un escenario histórico más rico en discusión política que el actual, donde los escandalosos detalles ya no pasan tan piola. Donde la decepción respecto a las promesas y las frases bonitas llega a niveles francamente peligrosos. Donde el desprestigio de la mayoría de los congresistas da risa cuando no pena.

Y no, señores, no es un asunto de mal marketeo. No es que no sepamos de qué hablamos: estamos hartos. Dejen de tratar a los chilenos como estúpidos. Y les daré un consejo gratis en la materia: guárdense de enviar señales tan evidentes e inequívocas –como lo es una licitación en portal público- de que hacerse cargo realmente de su labor es la última de sus prioridades.

¿Una señal para reconocer al que está haciendo política en serio hoy en día? Entiende que estos paupérrimos niveles de aprobación de su actividad significan una alerta, una señal inequívoca de que se debe continuar con el trabajo, para mostrar de forma honesta que no todos están metidos en la misma bolsa. Entiende que la obligación de seguir el camino firme de la justicia social tiene una importancia imposible de olvidar, que esta no es una “pataleta”. Se avergüenza de una idea tan absurda y deshonesta como lo es pretender “limpiar la imagen” de esta institución a punta de propaganda, más encima gastándose en ello hartos millones que ponemos todos, los indignados…

————

Texto publicado originalmente el domingo 19 de julio de 2015 en El Magallanes/La Prensa Austral.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s